éramos una familia normal compuesta por mi padre Gabriel mi madre Jimena y yo mismo. Mi padre era un hombre grande y fuerte que se ganaba la vida como transportista de materiales peligrosos. Mi madre era ama de casa y además ocupaba sus tardes dando clases de piano a adolescentes y niños en nuestro domicilio. Mi madre, al contrario que mi padre era y es una mujer de grandes curvas y larga cabellera pelirroja aunque de baja estatura ya que apenas sobrepasa el metro sesenta. El oficio de mi padre era arriesgado pero a la vez muy lucrativo lo que nos permitía vivir en un chalet de dos plantas con piscina y un bonito jardín cuajado de rosales a las afueras de una tranquila ciudad de tamaño medio cercana a la capital provincial. Pertenecíamos, y gracias a Dios aún pertenecemos a eso que en lo

