Todo comenzó un día de mayo en la mañana, yo me encontraba alistándome para dar clases en la universidad en la que trabajaba. Me sentía cansada por la carga de trabajo que tenía todos los días. Nunca llegue a imaginar que algo cambiaria mi opinión sobre mi aburrido trabajo. Eran las doce del día y decidida a comenzar mis labores entré al salón para iniciar la clase, al final del salón un grupo de chicos estaba sentado mirando fijamente hacia mí, sentí las miradas cada que yo volteaba a escribir algo en el pizarrón, lo cual me impedía concentrarme, pensaba que tal vez querían decirme algo pero eso no fue así, la clase transcurrió y cada minuto me parecía una eternidad no sabia que hacer, cada vez estaba mas nerviosa y no podía evitarlo. Sin más al terminar la clase; él se acercó a mí par

