Siento la necesidad de Caterina en este abrazo, tiene razón al estar enfadada y triste con nosotros ya que de un momento a otro ha pasado de ser nuestro centro a una pequeña adolescente solitaria que lucha entre la escuela, las lecciones de protocolo y una sociedad que cree saber todo de cada uno de nosotros. Ella no es traviesa porque así lo desea, es su necesidad de ser amada lo que le roba la paz y la impulsa a actuar de ese modo, mi niña preciosa cambia poco a poco debido al mar de porquería donde nadamos todos, solo que ella no lo sabe manejar. — ¡Me alegra que estés mejor! – beso sus dorados rizos, me regala esa sonrisa con la que me dice “te amo” y me derrito por ella. Siento la mirada de Andrea en la espalda, aprieto los ojos porque el error cometido me explota por mome

