Enzo. Dafne se levantó temprano, con los primeros rayos adornando nuestra habitación, se sentía algo nerviosa por los desafíos que la aguardaban, habíamos tenido una charla muy muy interesante en la noche anterior, donde yo dejaba salir algunas de mis preocupaciones, todavía no me era posible abrirme por completo con ella, pues al final de cuentas éramos dos extraños que se habían comprometido en matrimonio y ahora estaban compartiendo una vida juntos. No obstante, sabía que podía confiar en ella, sólo que me resultaba difícil permitirle entrar más allá de mi corazón. Ella se preparó con un traje elegante, pero cómodo, estaba tan hermosa que seguro provocaría la admiración en todo aquel que la mirase, mis ojos se posaron en ella con intensidad y la tomé de la mano para conducirla al jardí

