Enzo. Me adentré en la obscuridad de la noche con la mirada fija y el corazón palpitante, Eric se había negado a dejarme marchar solo, por más que se lo ordené se empeñó en acompañarme aunque lo amenacé con degradarlo de rango, lo cual no le importó, su fidelidad era tal que decidió acompañarme aunque se le fuera la vida en ello. Por supuesto que jamás me atrevería a perjudicar a mi inseparable compañero, a mi amigo de 1000 batallas, pero necesitaba hacerlo desistir de esa locura, porque sabía perfectamente que regresar sería prácticamente imposible. Estuve meditándolo por unos cuantos segundos, y llegué a la conclusión de qué la única razón por la que permitiría que Eric me acompañara, sería para que trajera de regreso el remedio que Dafne tanto necesitaba. El corazón del bosque había si

