Xandría despertó ese día sintiendo la cama sola, se giró comprobando que, en efecto, Kamal se había marchado. Sus días en la Sociedad eran menos… Ajetreados, desde que era la Esclava Exclusiva de su hombre ella se sentía menos controlada, menos débil. Aún debía respeto y besar anillos cada que se le cruzaban en el rostro, pero no tenía sexo con otros a menos de que fuese por orden directa de su Señor. Y él lo hacía, por supuesto, pero no con tanta frecuencia, así como no aceptaba otras sumisas en su cama con excepciones ocasionales. Poniéndose de pie y desnuda se desperezó, vio curiosa la nota sobre la mesa de madera que había en la habitación. Había una bandeja con frutas, yogurt, café y jugo de naranja, pero su atención completa la atraía aquella perfecta y cursiva caligrafía, no había
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