Leonardo me mostró una sonrisa y comenzó a acercarse, yo me levanté de la cama y coloqué una mano frente a mí como si tuviera súper poderes y pudiera detenerlo, él solo se sobresaltó un poco y se detuvo a unos pasos de mí. Sus ojos oscuros parecían más grades, los gestos de su rostro eran atrevidos, de acá hasta en china notaban que estaba bastante drogado. Mierda. Sabía que tratar con personas muy drogadas era como tratar con un perro callejero, no sabías si iba a atacarte o a espantarse. —¿Qué mierdas haces aquí? —dije intentando mantenerme calmada, pero mis manos temblaban un poco, me sentía más asustada de lo usual. Recordaba que lo último que yo había hecho era enviar sus fotos y publicarlas, había sido de manera anónima, pero él debía saber que había sido yo, posiblemente quería

