Draco permaneció en silencio por tanto tiempo que creí que me había dejado de prestar atención y solo seguía manejando por inercia, sin embargo dijo: —¿Entonces eres una adicta? —Nunca fui adicta —dije—, tenía un mes sin inhalar nada y estoy bien, ayer fumé porque simplemente me provocó hacerlo... supongo que fue una estupidez. Haber recordado lo relajante que era y lo bien que hacía olvidar todo alrededor era peligroso, así fue que causé mi sobredosis, quería mantener la sensación por más tiempo y creí que inhalando más podría hacerla permanecer más. —Sí, fue una estupidez —concordó—, ¿Cómo reaccionaron tus padres al enterarse de que... tenías una novia? Solté un bufido burlón y me crucé de brazos recordando lo terrible de ese momento. —Mi padre me echó de Ámsterdam prácticamente

