Primera salida. Yo quería mantenerlo oculto, al menos hasta que tuviera la situación controlada, sabía que Amelia no estaba sana y eso la tendría en desventaja. Ahora ella por supuesto ya lo sabía, y cómo no, si por algo le decían la Diosa, lo sabía todo. Amelia me mira fijamente esperando una respuesta, al final suspiro, no tiene caso mentir. —Hace unos años tuvimos un amorío —digo, ella solo me mira, instándome a continuar—. Pero luego descubrí que era policía infiltrada, así que le mande una advertencia para que no volviera a acercarse a mí — —¿Por qué no la mataste? —pregunta, yo me doy vuelta en la cama, quedo mirando hacia el techo. —Porque yo en ese momento la quería — —¿Sigues queriéndola? —pregunta, yo niego y me doy vuelta hacia ella. —Te quiero a ti — —Eso no es lo que t

