No hay chance de debilidad. —¿Has descubierto un nuevo tipo de placer conmigo? —le pregunto sonriendo a Santiago, yo estoy nuevamente sentada en mi silla y él frente a mí, donde hace unos pocos segundos, yo estaba arriba de él. Santiago sonríe. —Quizás, pero estoy seguro que tú también —dice, yo me encojo de hombros. —La verdad no me he acostado con muchos hombres —digo, él me mira sorprendido, yo ruedo los ojos—. ¿Creías que una zorra? —pregunto divertida. —No, pero eres muy sensual — —Me acuesto con los hombres de los que necesito algo, los hombres son muy fáciles de seducir, de esa forma consigo muchas cosas, claro, siempre y cuando el chico sea sexy —digo sonriendo, él me mira enarcando una ceja. —¿Qué quieres de mí? —pregunto, yo me encojo de hombros. —Tuve todo lo que necesit

