BASTIAN Salgo de la habitación y cierro la puerta con más fuerza de la necesaria. No debería sentirme así. No debería permitirme ni un maldito segundo de vulnerabilidad, pero Elena me está jodiendo la cabeza. Paso una mano por mi cabello y respiro hondo. Esa mujer… Esa maldita mujer. Me está enseñando algo que nunca pensé que aprendería: paciencia. Y odio cada segundo de ello. Todo iba bien, todo fluía como debía fluir. Hasta que salió con esa mierda de preguntarme qué hago aquí. Como si tuviera derecho a pedirme explicaciones. No soporto que nadie me cuestione, mucho menos ella. Pero con Elena… con ella es diferente. Me siento con la maldita necesidad de querer hablarle, de querer que esto funcione de alguna forma. No sé qué coño quiero realmente, pero sí sé que no quiero perder lo qu

