La rabia corroía el interior de Jacob, haciendo más profunda y supurantes sus heridas del alma, no entendía, porque al final todo desencadenaba en lo mismo, en ser traicionado, esa era la constante en su vida. Desde que tenía uso de razón las personas en quienes más confiaba, terminaban dándole puñaladas por la espalda y eso incluso se aplicaba literalmente. Cerró los ojos con fuerza, lo habría creído y esperado de todos, menos de Demetrio, su traición parecía el último clavo a su ataúd, esa le dolía más profundamente, porque había estado a su servicio durante años, incluso de su personal, era con quien más contacto tenía y ante quién más se abría, de hecho, un día lo encontró con una botella de whisky, tomando escondido en el jardín de su propia mansión, por completo destruido, desaliñad

