Anne no pudo evitar salir corriendo a la habitación que le asignaron en el apartamento, cuando vio el empeño de Demetrio de conversar con Jacob y decirle la verdad, no estaba de acuerdo porque no confiaba en ese hombre, era el mismísimo diablo, cruel, vengativo, estaba segura de que en vez de un corazón tenía una roca en su pecho. Ella estaba decidida a proteger a ese pequeño, mientras arreglaba la ropa, recostó al pequeño en la cama sosteniéndolo entre las almohadas, porque aún no podía sentarse, sus músculos eran débiles y aunque estaba en tratamiento para mejorar su condición, mientras no existiera una cura, jamás podría ser un niño normal. —Mamá —balbuceó el bebé con sus pequeños ojos anegados de lágrimas. Ver esos hermosos ojitos llorosos e inocentes, le partían el alma. No se d

