El invierno dió paso a la primavera, los días se iban alargando y el frío daba paso al calor. Abril estaba casi terminando y los árboles florecían en todas partes de Madrid, los parques estaban más verdes y la gente parecía más contenta. Amanda estaba nerviosa, ya que faltaban cerca de dos meses para terminar su máster en periodismo multimedia profesional, y debía presentar una tesis final, en la cual había comenzado a trabajar desde febrero. —Ay, guapa, deja el ordenador —decía Rubén, que estaba acostado en el sillón del piso de Amanda mientras la chica estaba muy concentrada escribiendo a su lado. —Jo, que raro oírte decir esa frase siendo tú el que más usa el ordenador, cariño —respondió Amanda sin dejar de mirar la pantalla. —Pues yo lo uso par trabajar... —Yo también... bueno,

