Odiaba que le llamaran Maurizio, sin embargo, en ese momento le salió tan natural que olvidó que no le gustaba que lo llamaran de esa forma. Su mano sujetó firmemente el agarre del padre de Gabriella quien parecía un hombre educado y centrado. Su madre fue la segunda en ser presentada. Melissa Pacinelli, una mujer atractiva de edad mayor que había lanzado sobre su hija todos aquellos genes que la convertirían en la linda mujer que era ahora. —Un placer conocerla, señora. ¿Qué seguía ahora? Demonios, nadie le había dicho que la gente normal tenía que hacer cosas como esta y vaya que era incómodo. Demasiado. Al mirar que el italiano no tenía mucho que decir al respecto fue ella quien tomó la palabra y dio una explicación a sus padres sobre él. Claramente en sus ojos observaba esa interrog

