Han dejado atrás Aíra, se encuentra en Apegad, un bosque nevado que la luz del clima muestra un tipo de color naranja que enciende parte del bosque, mostrándolo algo tan hermoso como caótico, la nieve sobre el suelo en todo su camino de hierba y piedras, en algunos árboles se a derretido aquella nieve, quedando un cristal tan brilloso. —Recomendaría que no lo toque, es demasiado extraño su brillo. —dice Alejandro. —Si lo sé. Mientras caminan gran parte aun mirando que parece que hace poco nevó de una forma impresionante. —Crees que alguien más se encuentre aquí. —No lo sé Emma, si estuvieran tal vez, pero la misma nieve cubre sus huellas. —Cierto, solo espero no nos encontremos solos, me gustaría encontrar ya a alguien. —Te molesta que estemos solos. —sugiere Alejandro algo escé

