Se encontraban los tres en el interior del árbol de musgo, cada uno de ellos está recargado en las paredes del interior esperando a sentir algún otro movimiento, al ser que el anterior fue algo fuerte. —Creen que ya hayamos llegado a Zauli. —dice Alejandro. —No lo sé. —responde Agustín. Ambos miran a Emma que mantenía la mirada hacia arriba, a lo que ella siente una intensa mirada a lo que deja de mirar hacia arriba y ver que ambos la miran. —¿Qué? —pregunta ella. —Si ya llegamos. —dicen los dos al mismo tiempo. —No lo sé, tú eres quien nos trajo a este árbol debes calcular el tiempo. —responde Emma. —Creí que con ese movimiento llegaríamos a Zauli, pero como usamos otra amúria debe ser eso. Emma rueda los ojos, no piensa decir otra cosa porque sabe que causaría una pelea con el

