Al día siguiente Toda la alegría que había estado en la cabaña, se había evaporado. Camilo y Michael, estaban por irse y Aninka debía regresar a la ciudad, por un problema en la empresa. Por lo que, Esteban se había ofrecido a acompañarla y con ellos, se iría Viktor con la intención de visitar a su familia. Todos estaban preparándose para marcharse o esperaban que terminaran de despejar la entrada para poder marcharse. La casa familiar, estaba empezando a sentirse fría y solitaria. — Prometo que no voy a tardar mucho, chicos — dice Aninka avergonzada por tener que irse pronto. — No te preocupes, tomate tu tiempo. — murmuro sabiendo que no puedo ser una carga de la que siempre deben cuidar por ser inútil. — Nos vemos pronto. Realmente espero que nos veamos pronto, chicos. — dice Camilo

