Estaba demasiado avergonzada y lo peor, era que no podía escapar de la vergüenza que iba a vivir cuando bajara. Por lo que, respiro profundo y baje las escaleras con cuidado de no tropezarme y hacer mi vida más vergonzosa. Cuando bajo, Esteban no se encuentra y ello hace que la atención se centre en mí. Aninka, es la primera que ataca. — ¿Te encuentras bien, Sofía? — pregunta Aninka en tono burlón. — Estoy bien, ¿y tú, Aninka? Vomitaste mucho para estar tan tranquila hoy. — respondo y todos sonríen por mi contraataque. — Bueno, mi estómago es terrible. Pero, me alegra que estas de buen humor. A diferencia de ayer, estas radiante y… marcada. Tendré que decirle a mi hermano que cuando te tome de las muñecas, no deje marcas — se burla. — No hables, Aninka. Tú eres la que más secretos tie

