Estaba asustada. Quiero ir y salvar a mi hermano del martirio que pudo haber vivido en compañía de mi padre. Pero, esto es un plan suicida, todos estamos perdidos. Si los chicos ahora no encuentran sus zapatos o cosas personales, ¿cómo podría saber que hacer cuando nos ataquen? Es fingir ser adultos, cuando eres un adolescente temeroso. — Vamos a morir — murmuro. — Te escuchamos — dicen todos y yo me avergüenzo. — Ves a vestirte, Sofía o nos iremos sin ti — me advierte Luka y yo me marcho para vestirme. Cuando salgo, las cosas ya están mejor, cada uno está en su auto y hay más de quince personas preparándose para salir. — Sube — ordena Camilo y yo hago caso. El nerviosismo es evidente al saber a que nos enfrentamos, pero, seguimos adelante, así que, los autos comienzan a moverse rumbo

