Una semana después Todos, estaban constantemente preocupados por Sofía. Ella, quien se había dado cuenta de la amputación de su pie, había dejado de hablar y solo lloraba. Si la visitaban, ni siquiera pedía que la dejaran o siquiera gritaba y era eso lo que más preocupaba a todos. A Esteban, le habían dado el alta el día anterior y hoy, llevarían a Sofía a una habitación normal. Por eso, todos esperaban fuera de la unidad de cuidados intensivos. Todos se veían angustiados y eso era porque no sabían que hacer. Estaban felices porque la infección había cesado y ella estaba mejorando físicamente, además, habían conseguido un donador de páncreas y por ello, mañana la operarían. Básicamente, las cosas estaban saliendo bien para ella, el problema era emocional. Al parecer, perder su pie habí

