Un mes después Sofía, se paseaba como dueña de casa por una de las casas que son propiedad de su padre. Esa casa donde Esteban no quiso tenerla, pero no hubo poder humano de convencerla de irse, aún cuando su hermano, la amenazó para marcharse. La casa, había cambiado tanto gracias a Sofía, quien veía en cada rincón, una oportunidad de volver la casa más familiar y cálida a lo fría y rústica que se veía anteriormente. Por eso, en la casa habían porta vasos, manteles y decoración de los baños, en tonos pasteles y alusivos al patinaje. Ya no había poder humano que la convenciera en que Esteban no es su ex novio Julián y la verdad, por más doctores que la han visto, nadie ha podido entender porque su mente le hace pensar ello. Así que, como ella no ha hecho otra locura y se enfoca en teje

