II-2

2014 Palabras

—Un ser odioso —repitió—. Imagínese a un hombre que se pone cinco terrones de azúcar en el té… Sí, ¡espiritualizar he dicho! ¿Cómo si no puede transformarse el descontento en eficaz y universal? —Preste atención, joven. —Se oyó decir solemnemente a Peter Ivanovitch—. Eficaz y universal. Razumov lo miró con recelo. —Algunos dicen que para eso basta con el hambre —señaló. —Sí. Lo sé. Nuestro pueblo se muere de hambre por millares. Pero el hambre no puede universalizarse. Y no es la desesperación lo que queremos crear. Ningún apoyo moral permite sobreponerse a eso. Es la indignación… madame de S… dejó caer el brazo delgado extendido sobre las rodillas. —Yo no soy un Mordatiev —dijo Razumov. — Bien sûr! [18] —murmuró madame de S… —Aunque estoy dispuesto a decir: ¡extirpar, extirpar! P

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