Natalie. La mañana llega calurosa haciéndome sudar, con molestia me remuevo sobre la cama sintiendo cierto dolor entre las piernas. Sonrío al recordar todo lo que sucedió anoche, tengo todo pegajoso por el desastre de anoche pero no me arrepiento de nada. Me giro por completo y juro que tengo la mejor vista de todo el mundo, Evan se encuentra a mi lado sumido en un sueño profundo, sus labios están ligeramente abiertos y sus mejillas sonrojadas por el calor a nuestro alrededor. Sus respiraciones son constantes sin embargo cuando paso mis dedos por su abdomen noto su m*****o levantarse un poco, responde a mí y eso hace que me humedezca. Dejo un beso delicado sobre su pecho y me acomodo más cómodamente a su lado, paso mi brazo sobre él y enrollo mi pierna en medio de las suyas disfrutando l

