Sienna: ¿Por qué tenía que ser la misma persona? ¿Por qué no podíamos estar juntos? Me lo preguntaba una y otra vez. Marcus se había ido hace mucho y yo todavía permanecía sentada en mi cama, con la misma sabana cubriéndome el cuerpo desn*do y con las lágrimas surcando mi rostro. La increíble tarde que tuvimos y esos maravillosos org*smos que me dio, se vieron eclipsados por esa estúpida discusión. Deseaba con todas mis fuerzas poder estar con él, aceptar todas sus palabras y lo cierto es que tampoco me arrepentía de haberlo conocido, ni de ningún momento que pasamos juntos. Pero tuve que decírselo y hacer que me odi*ra para terminar todo entre los dos. Con el único propósito de ver a mi madre feliz. Me limpié las lágrimas con fuerza y me obligué a levantarme. No podía quedarme un

