Marcus: Susana soltó una pequeña risita cuando juntos nos tropezamos con uno de los escalones. —Cuidado —Le dije con diversión y tomé con más firmeza su brazo, entrelazándolo con el mío. —¡Dios! —Ella soltó otra pequeña risita—. Por poco y nos rompemos el cuello; y no habríamos podido llegar a la boda. Sonreí, me gustaba verla así tan tranquila. Durante algunos momentos de la noche, estuvo algo melancólica hablando sobre el pasado. Sobre Sienna, más exactamente y como había sido su tiempo entre madre e hija, desde que su exesposo las abandono. Aunque no era del todo triste, en su mirada veía el amor cada vez que la mencionaba y me mostraba sus fotos de infancia. Cada uno de los momentos de mi pequeña Sienna, fue como crecer con ella. Eso sin duda me dejo una sensación de ter

