CAPÍTULO TREINTA Y CINCO Riley yacía en el suelo, con la cara en el piso e incapaz de moverse. Tenía muchos pensamientos dando vueltas por su cabeza. Oyó a Trudy diciéndole a Rhea de nuevo: —A Riley le gusta impresionar al profesor Hayman porque siente algo por él. … y se oyó protestando y diciendo que no era así. Y recordaba haber pensado a la vez: «¿Porque es joven, lindo e inteligente? ¿Porque todas las chicas de la clase están enamoradas de él?» Finalmente estaba entendiendo la verdad. Recordó cuando imaginó el asesinato de Trudy desde el punto de vista del asesino, lo feliz que se había sentido en su compañía, sus ganas de continuar la conversación que habían estado teniendo. Seguramente a Trudy no le habría preocupado estar sola con el profesor encantador, guapo e inteligente

