Me han sacado el edificio sin esposarme, lo cual agradezco. El policía insiste que es por seguridad de mi hijo y para hacerme algunas preguntas que puedan ayudar a encontrarlo. Estar en la comisaría no ayuda a la búsqueda de mi hijo. Ve a Nathaniel Williams acercarse a mí. Sonríe y el guarda abre para dejarle pasar. El amigo de mi hermano sonríe y me da un abrazo.
—Siempre esperé que estuvieses en la cárcel por mujeriego, no por una ex loca —susurró en mi oído.
—¿Han sabido algo?
—No, peo conseguí una cita adelantada con la jueza que Maya conquistó para quitarte al niño y el fiscal encargado de demandarte por secuestro.
—Gracias.
—¿No lo tienes?
—No, imbécil.
Nate y yo fuimos detrás del policía, sin embargo, seguí pensando en dónde o con quién podía estar. No se me ocurría. Nathaniel dijo que Jack y Julianne estaban supervisando la búsqueda en mi oficina y en mi casa para evitar que hubiese inserción de evidencia falsa.
Nos ofrecieron agua y café y Nate pidió amos, me dijo que el vaso era muy pequeño y parecía que estaba al borde de suicidarme. Le pregunté qué haría si fuese uno de sus hijos.
Para mí lo es todo.
—El 90% de mi vida es Emiliano, excepto cuando estoy trabajando y gritándole a alguien por no hacer su trabajo. Emiliano es mi vida, nos despertamos, planeamos nuestro desayuno, me rio de sus ocurrencias, vamos al kínder, luego me cuenta todo lo que aprendió con lujos de detalle, me llena de besos, abrazos y risas. Regresamos a casa y tiene siempre un proyecto, por ejemplo, él y Niza hicieron esta historia de osos panda y osos blancos, no sé si mi novia no tiene claro que sus hábitats no coinciden o mi hijo fue el que insistió. En fin, siempre hay algo que hacer con Emiliano, algo que es viejísimo, pero, él hace ver como que es nuevo. Ser papá es lo mejor del mundo. La jueza puede venir ya y decirme que deje de pintar, no vuelva a tomar una foto y que venda las empresas y me dediqué solo a ser papá de Emiliano y lo hago.
—¿Sin sexo y sin alcohol?
—Y sin internet—respondí y mi amigo me frotó la espalda.
—¿Sabes de algún lugar en el que pueda estar?
—Tiene que estar cerca. Casi no le damos dinero y le he enseñado a cruzar calles, pero, siempre le da miedo, más si no hay un semáforo y conozco a Emiliano, es mi hijo, él no planeó esto. Estoy casi seguro de que decidió darse una vuelta o vio algo que llamó su atención, pero, qué tal si le secuestraron, o si lo tomó un sociópata y estamos perdiendo el tiempo aquí. Llama a Sebastian y a Carrick, necesito ayuda—pedí y Nate me pidió que me calmara. —¡Pueden estar haciéndolo algo a mi hijo Nate! ¿Qué tal si fue su padrastro? ¿Por qué él no?
Nathaniel pidió que me calmara y que le explicara por qué el padrastro, yo le conté el accidente que había tenido Emilio, como mi hijo había reconocido que no era la primera vez que le pasaba un accidente. Así y que le había dicho a la trabajadora social que su padrastro les maltrataba, a él y a su mamá, y según las radiografías mi hijo tenía heridas viejísimas que en muchos casos estaban maltratadas.
—¿Por qué la jueza lo desestimó?
—No sé, creen que tiene que ver con que llevo el mismo nombre que el hospital.
—Para eso existe la medicatura forense—respondió Nathaniel casi que a gritos. Aseguró que él y Jack tendrían una reunión para mejorar la estrategia de abordaje del caso.
Unos minutos más tarde ingresaron la fiscal y la jueza, ambas estrecharon mano conmigo, Paola Ortiz la jueza y Carmen Villarreal la fiscal. Ambas tomaron asiento y nosotros les seguimos.
—Señor Pieth, hemos estado escuchándoles, íbamos a entrar, pero, yo no había comido y nos quedamos orejeando y parece usted estar muy unido con su hijo.
—Tuve la custodia completa de Emiliano y durante ese tiempo le llevé a ver a su madre, compartir actividades con su familia materna, desde que Maya lo tiene una de sus primas me manda fotos a escondidas. Esto es una pesadilla, no voy a decir que ella sea una mala mamá porque una relación de abuso interfiere en demasiadas decisiones que tomas en la vida, pero, yo soy un buen papá también y merezco horario de visita. Saber que mi hijo come, que no llora porque su mamá no quiere que me vea. Maya está molesta porque tengo una relación con otra mujer. Ella me dejó a mí a los ocho meses de embarazo por su ex prometido. Yo tengo una relación hace un tiempo con Niza, a quien Emiliano adora. Es una buena persona, sí, en su juventud consumió drogas, pero, en estos momentos, está limpia. Es una diseñadora de modas, hace una pasantía en estados unidos y yo estaba visitándola y animándole a quedarse. He hecho cosas malas en la vida y eso de acostarme con la prometida de alguien más está fatal, lo reconozco, pero, todo eso fue antes de Emilio y así como mi hijo crece, yo veo las cosas de otro modo.
—Creo que si Emiliano huyó de casa, que es lo que me parece en este momento más que un secuestro, es porque no quiere estar sin su papá.
—¿Señor Pieth, si le dejo ir, cuál sería el primer lugar en el que le buscaría?
—Parque Piev, es su punto favorito, hay un bus que sale a doscientos metros de las piscinas. Creo que si escapó está con los patos o en un árbol que nos gusta subir y leer.
¿Tiene algún cargo para mí, porque de verdad si no le encuentran en casa o en el parque entonces alguien tiene a mi hijo?
Un policía ingresó y dijo que están buscando en el área que mencioné y le encontraron, pero, no quería que el policía le hablara porque no estaba seguro de que fuera un policía real. Me ofrecieron hablar por teléfono.
—Hola, hijo, soy papá Emiliano.
—No puedo estar seguro.
—¿Quieres que papá vaya por ti o vas a dejar que el policía te traiga a la estación?
—Papi como sé que eres tú y no alguien que me quiere robar, me perdí y tengo mucho miedo y quiero que solo tú me encuentres porque si no tengo que volver con mamá y me va a regañar.
—Mamá no te va a regañar, mamá estará contentísima ehh, ella únicamente quiere verte y que esté bien. Vale, Ahora si te vas con el detective puedes ver que tiene un número en el uniforme, ¿cuál es el suyo?
—753, excelente, ahora pregúntale su nombre y pídele la identificación.
—Identificación y nombre.
—Roberto Pérez—respondió.
—Papi, quiero que mejor vengas tú.
—Okay. Ya... Ya voy ¿sí? Quédate con Roberto.
Nathaniel me ofreció llevarme, sin embargo, la fiscal insistió en que viajáramos en patrulla para no atrasar y que volviéramos antes que la mamá de mi hijo.
En unos minutos llegamos al parque y nos encontramos a Emiliano conversando con el policía y sin soltar el árbol, mi hijo me vio y vino corriendo hacia mí, yo me incliné y le abracé con fuerza mientras le tranquilizaba.
—Quiero ir a nuestra casa. Contigo. Podemos llamar a mami y que me vea mañana no quiero ir a su casa, no quiero hablarle a don Ismael. No quiero que ella le hable. Quiero ir a mi casa. ¿Dónde está Niza? Quiero que Niza sea mi mamá y Mily mi hermana. Cásate con Niza y vamos a vivir a Nueva York con ella.
Le acaricié la espalda e intenté tranquilizarle.
El señor que vende sus helados favoritos pasó y l e compré uno antes de subirle a la patrulla, en el auto íbamos el policía, la jueza, mi abogado, mi hijo y yo. Mi hijo estaba mucho más tranquilo. Cuando llegamos mi hijo se mantuvo abrazado contra mí. Le acaricié la espalda y le prometí que encontraríamos una solución, su madre se acercó a nosotros furiosa.
—Emilio, qué te costaba llamarme.
—¿Me llamaste a informarme que perdiste al niño? La policía me sacó escoltado del trabajo Maya, porque a ti se te ocurrió que si el niño no estaba en clase yo le secuestré. ¿Maya, esta es la vida que quieres para nuestro hijo?