Familias

1770 Palabras
Emiliano adora su habitación con tema espacial, pero luego de acomodarse en su habitación y hacer una llamada a su madre la cual no duró más que unos minutos, en los cuales Maya fingió tener alergia para no preocupar a su hijo. —Mamá, toma algo para la alergia. En la farmacia venden unas pastillas. —Ahh. Vale, gracias, hijo. —Y quédate con el abuelo, yo puedo hablar con él, mi amiga Dani, la psicóloga dice que a veces cuando hablamos con las personas correctas logramos soluciones. —Claro, yo voy a hablar con el abuelo ehh, porque quiero que pronto estemos juntos. —Sí, bueno, bye—Emilio terminó la llamada y le pedí que fuese a lavarse las manos para preparar algunos ingredientes. Mi hijo peló los hongos a su manera por lo que ya no se veían bonitos y cortó el chile dulce con un cubierto, no sería la mejor pizza, pero Niza de pronto logra ganarse un Grammy, porque actúa de vicio. Mi celular sonó y tomé la llamada de Arturo al instante. —Hola, guapo. —Hola, bebé —me saludó mi amigo. —Escuché que tienes cena familiar. —No te molesta ni un poco. —Nada, eres un buen tipo, respetable, tienes dinero y posición, seguro que en lugar de pagarte la dote yo por Niza, tú pagas una dote altísima. —Así no es como funciona la nobleza real, cabronazo. —Lo sé, sin embargo, quiero lo mejor para los dos y tú eres un buen tipo, recuerda siempre eso. —Tu hija, hoy le ha atacado como una leona con lengua de serpiente. —Está fatal, Mily siente un amor odio hacia Niza tan fuerte que a veces me preocupa un poco. —Háblale, no me gustó lo que escuché y lo más importante es que Niza está pasando por muchos cambios, estar peleada con Niza y Olivia en estos momentos le puede causar una recaída. —Igual, voy a intentar hablar con Niza y asegurarme de que esté bien. Ha hecho toda la mudanza sola y no quiere invitarme a su apartamento y lo único que me dejó fue ayudarle con un puesto TEMPORAL —reí. —¿Crees que esté bien? —Sabe cuidarse sola, seguro está bien. —Papá ya falta vente minutos mira nuestro temporizador. —Bye, voy por el lobo feroz y su madre —Arturo rio. Unos minutos más tarde estábamos bajando del auto, mi hijo llevaba un ramo para Niza y una rosa para Mily, su prima venía con el celular en la mano, muy concentrada en su propio mundo, Niza le tomó del brazo para que no chocara con la puerta y los dos sonrieron. Mily guardó su celular y se acercó a Emiliano. —Hola, cómo sigues Emi. —Mejor. ¿Tú, cómo estás? —respondió y Mily sonrió. —Muy bien, gracias. —La rosa es para ti y el ramo para Niza. —Muchas gracias—respondieron al unísono. Fuimos en el auto mientras Mily y Emilio conversaban. Niza me pidió detenerme unos minutos a comprar algo. Mily dijo que podían esperar en el auto, así Emiliano no anda por ahí. Vi a Niza tomar un par de frutas y unas cuantas leches y galletas, me dijo que haría un postre rápido para contribuir. —Eres mi invitada, quiero que te sientes frente a la chimenea y digas, Emilio es un partidazo —La señora frente a nosotros en la fila se giró mientras reía. Después de discutir a quién le tocaba pagar y que Niza amenazara con cortar mi tarjeta regresamos al auto. Nuestros hijos estaban en un espectacular juego de piedra, papel y tijera, muy reñido también. —Vamos a 12/10. —No, vamos 12/12, Emiliano. —Qué no, la vez pasada viste en el reflejo—Le acusó el menor y los cuatro reímos. Emiliano le mostró el apartamento a nuestras invitadas, en especial el cuarto de juegos y la piscina su lugar favorito. Cuando mi hijo cumplió el año entendí que un Penthouse es divino y maravilloso para un soltero guapo y maravilloso como yo, pero para un niño pequeño lo ideal es zacate, piscina y ventanas enormes por las que entre el sol en la mañana, así que tomé una propiedad y construí una casa elegante, de cinco habitaciones, cuatro baños y una oficina. —Es muy bonito el sitio. —Gracias, quieres un bowl y una tabla—ella asintió y Emiliano nos vio con los ojos brillantes y llenos de alegría. —Pizza Hawaiana. —Es para el postre, cielo. —Niza me regalas unos cubos para ponerle a un pedazo. —Niza me vio y yo asentí, ella continuó preparando el postre, pero me recomendó al menos saltear la fruta para poder hacer la pizza hawaiana. —Mily como te fue hoy en el cole —preguntó y su hija se acercó a nosotros. —Bien, bien, —respondió. —A ti cómo te ha ido con el cambio. —Bien, es muy diferente la intensidad de la ciudad y el trabajo, sin embargo, le he tomado gusto. —En dos días. —He aprendido muchísimo. —Me encantan los accesorios. —Gracias, nena. —Lo hiciste tú. —Sí, oye, ¿si compro material me enseñas y lo vendo en la escuela? —reí. —Está on point, pero, en la vida, hay que saber vender y mis papás me dicen que no casi todo el tiempo. —Nena, es que he escuchado la lista de cosas que quieres, compras y me preocupo por tu futuro, pero como empresaria definitivamente te irá bien. —Sabes, yo le veo mucho potencial a las r************* , a veces subo una foto y me preguntan por la blusa o los aretes, esa es la fuente de mi riqueza. Niza sonrió y le dio el plato a Mily para que mezclara las leches con la batidora manual, Emiliano me ayudó a poner todos los ingredientes que las chicas querían para nuestros invitados. La cena estuvo lista y mi amiga metió el postre en la nevera y nos unimos con los niños. Mily sirvió ensalada para mí y para mi hijo, luego a su madre y por último a ella. Los cuatro mantuvimos una conversación fluida y le di a Emiliano su medicación antes de darle un momento para que se quejara. —Tenemos algo que comentarles. —¿Qué, estás embarazado? —preguntó Mily y rió. —No, pero, Niza sí. —¿En serio? —Es un chiste enano —reconocí. —Lo que pasa es que no tengo una esposa y la trabajadora social creyó que Niza es mi novia, entonces, queríamos que los dos estuviesen de acuerdo en fingir que es cierto. —¿A cambio de qué? —preguntó Mily y Niza le vio sorprendida. —Bueno, tengo que velar económicamente por esta mujer. ¿Qué ofreces para ella? —Estoy haciendo lo que cualquier humano haría para que Emilio esté con la persona correcta. Solo tienes que fingir que sabes de esta situación. —Yo ni estaba invitada. —No, pero, ya que estás aquí. —Mira, no sé de verdad si esto les va a funcionar, pero, claramente, no mando en el corazón de Niza y ni siquiera importo tanto para ser parte de su vida falsa. —Mily, ¿por quién piensas que me mudé aquí? —preguntó. —No fue para ver la pared o para conocer el centro de Mainvillage. Vine porque te amo y quiero estar contigo. —Seguro, piensas que mi papá te va a dar dinero o tal vez mamá te esté pagando por estar aquí—Niza se puso en pie y se contuvo de volver a ver a su hija, se giró hacia mí y dijo: —Emilio de verdad deberías replantearte el incluirme en tu caso—comentó Niza. —En lo que pueda ayudarte será mi honor, poder hacerlo. —respondí. —Crees que puedas acercar a Mily a su casa, yo voy a escribirle a Olivia. Le dio un beso en la frente a mi hijo y una caricia en la espalda de su hija, la cual pareció enfurecerse aún más, antes de gustarle que no le sorprendía que me abandonara a mí y a ella cuando le necesitábamos. —¡No te abandoné!! Te di a elegir porque no podía seguir aquí, es muy diferente y te dejé con la persona más responsable que conozco. Hay gente que nace con un papá y una mamá, pues tú has tenido dos mamás toda la vida Milena. Y sí, me fui y sí, no he llamado ni te he buscado porque sé que te hice daño. —Si hubieras querido estar a mi lado no te hubieses solicitado los papeles de custodia. —No me voy a disculpar por mi enfermedad, porque eso es lo que tengo, una enfermedad horrible y todos los días lucho contra ella y mi principal razón es hacer que Olivia se siente a orgullosa y que algún día puedas entender que hice lo mejor que pude con lo que tenía. Niza salió de mi casa y yo y a Mily derramar un par de lágrimas, le acerqué una servilleta y seguía. Su mamá, la cual insistió en que estaría bien y no se sentía en condiciones para señalar culpables o ser la víctima de ninguna historia antes de finalmente irse. Yo fui a dejar a Mily a los apartamentos en los que viven temporalmente los Caine Smith, la dejé llorarle a su papá, el cual le abrazó con ternura y le besó la mejilla. —Tranquila, nena. —Sé lo que es ser la persona que ama con locura a un ser humano y creo que Sebastian hace bien en proteger a la niña de cuatro años que adoptó con su novia y a la guapa mujer que ese está convirtiendo, pero, no pude evitar decir: —Mily, estás grande ya. Tu mamá hizo cosas horribles, como usar drogas y probablemente debió dinero y creería si me dicen que robó dinero para meterse drogas y no para pagar pañales, lo que pasa es que ellos no son las drogas. Piensa que las drogas sacan lo peor de nosotros y esa es la Niza que conoces. ¿Sabes que tu mamá habla dos idiomas que aprendió escuchando? ¿Has notado que se cose la ropa? Prepara los mejores paninis de la historia y le gusta la meditación. Yo creo que cuando estés lista, en unas semanas o en unos meses, te dará gusto conocerla.
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