Emilio
Niza leyó en algún lugar que el tiempo pasa diferente según el lado de la puerta del baño que estés, lo que sea que leyó explica que si estás fuera del baño el tiempo pasa volando, pero cuando estás dentro el tiempo pasa despacio. Ella lleva casi una hora en el baño. Una hora en tiempo real. Así que son diez horas probablemente dentro del baño, lo cual puede resultar peligroso, y yo llevo casi tres horas de impaciencia porque una hora para esperar a alguien son mucha fuera de la puerta esperándola. Eso depende de quien espere Niza, no leas nada más, si no conoces la desesperanza.
Emilio, respira.
No voy a decirle.
No voy a grita.
No voy a llamar.
Obvio que sí, pero antes intento calmar mi tono de voz. Respiro profundo y finalmente digo:
—Mi amor, la reserva.
—Cinco minutos.
—Cinco minutos dentro del baño o a tiempo real.
Ella abrió la puerta.
—Cinco minutos para acomodarme este pelo.
—¿Te pusiste extensiones?
—No me quería cortar el pelo, pero a todos les gusta. —Ella sonrió. —Esto es complicado, lo siento, quería verme bien para salir contigo.
Le ayudé con el pelo y en cinco minutos reales estaba lista. Le di un beso en la mejilla y dije:
—Estás guapísima con y sin extensiones, lo más importante estás guapísima solo tú. Desnuda y voy a seducirte hasta el punto en que solamente desees estar desnuda.
—No sé... yo... pero en las películas el tipo se espera como a la tercera cita y tú estás frotándote contra mi vestido sexi, en la primera cita.
Los dos reímos y me incliné para besarle.
Amo a esta mujer.
—Vamos a nuestra primera cita.
Niza me miró con una sonrisa cuando le entregué sus rosas y me peguntó si estaba bien que las dejáramos, asentí. La tomé de la mano y la dirigí hacia el primer piso, en el cual un auto estaba esperándonos para llevarnos a comer, Mily eligió el restaurante de moda en la ciudad. Es extraordinario, elegante, comida exótica y sabrosa, la música en un todo adecuado para mantener una conversación, sin embargo, esta es la cita perfecta para una modelo que quiero llevar a la cama.
Esto no es ideal para demostrar a la mujer que quiero convencer de que vamos a ser felices a pesar de la distancia y como si fuese poco Mily se mantiene seria, fuimos a cenar y mi novia se veía más tímida que nunca, así que tuve que preguntar:
—¿Odias la cita?
—Me encanta todo es muy elegante y es la parte de ti que no demuestras en Mainvillage o que no me muestras a mí. Es solo que todo es tan impresionante.
—¿Entonces no te gusta?
—Dije que está wow —bromeó. —Gracias por esto.
—Gracias por el vestido.
—Me lo ha “prestado” Olivia. Casi se me ven las tetas, pero, esto a ella en la vida le ha quedado. Así que estoy segura de que lo compró y lo sacó de su closet—Los dos reímos.
—Gracias a Dios por las hermanas locas, conspiradoras, metiches y extra sexis.
—Sí, también ando uno de esos conjuntos inapropiados.
Los dos reímos y me incliné para besarle. Niza me dio las gracias por la cita y le dije que solamente estaba empezando. Pensé que ir al teatro era algo que le podía interesar a una mujer que iba en su primer cita y la obra era fantástica. Milena escogió bien el restaurante, la obra, pero no se sentía a nosotros.
Cuando estábamos en el auto vimos las luces de la ciudad y todos los que nos rodeaba, vi una sonrisa en el rostro de Niza que me prometí atesorar para siempre. Me dijo que a pesar de lo espectacular que había estado la cena y lo romántico que puede ser ver Aladdin en Broadway, lo que más le gustaba era que tomáramos el tiempo solo para nosotros.
—Pide cinco deseos —dije y le besé los nudillos, ella sonrió. —En serio, nada loco como salir del planeta, pero lo que quieras que el dinero pueda comprar.
—¿Lo que quiera?
—Lo que se te ocurra.
—Me gustaría ir al Prom, pero, ya estamos grandes así que me conformo con que seas mi cita a la boda de mi nuevo jefe —Los dos sonreímos y asentí. —Tenemos que hacer pizza de nuevo con los chicos y Sergio —Asentí. —Deseo que seamos felices, pero la felicidad no la compra del todo el dinero.—Deseo nuestro viaje secreto y que la distancia no nos mate.
Así que ordené un bar de helados y muchas almohadas en mi habitación, cuando llegamos Niza dijo que no le gustaba para nada el precedente que daba el sexo en la primera cita. Me divertí ante su ocurrencia, pero me gustó muchísimo más la cara de sorpresa al encontrarse la decoración de la habitación. Había un par de pijamas extendidos sobre la cama y un se sorprendió al encontrar mi habitación llena de dulces y helado, sonrió y se acercó a abrazarme.
—Quiero que mi vida sea así para siempre.
—Lo será—prometí antes de llevar al bar de helado. Niza volvió a ser ella, la mujer enamorada de los dulces y las cosas sencillas, de la vida por sí misma, así que en lugar de dejárselo al destino a mi sobrina de 15 años decidí planear todo para nosotros. Mi celular sonó, era una llamada de mi mamá. Le dije a Niza que eligiera la película mientras saludaba a Emiliano, me preguntó so cuando acabáramos de declararnos amor eterno se podían saludar, le di un beso a mi novia en los labios y asentí, pero fui hacia el balcón de mi habitación para conversar primero con mi mamá.
—Hola, es tarde acá mamá. ¿Todo bien con Emi?—pregunté.— ¿Podemos hablar mañana?
—Sí, Emilio, lo que pasa es que tienes que regresar lo antes posible.
—¿Por qué?
—Maya ha interpuesto una denuncia solicitando la custodia, porque estás en el extranjero y el niño con nosotros así como tu relación con una ex heroinómana y lo inestable que es tu vida con todas esas modelas yendo y viniendo.
—¿De qué estás hablando?
—Los abogados recomiendan que si quieres pelear la custodia tienes que estar aquí, aclarar la situación y con respecto a Niza las opciones son casarte o dejarla. Así que mi recomendación es que regreses y valores por tu cuenta qué es más importante ella o Emiliano. Lo siento, Emilio. Conozco a Niza y sé que no es las drogas y es un concepto erróneo, pero creo que no vas a poder tener las dos cosas.
Fui a la habitación y Niza me esperaba con el pijama puesto y una película infantil. Tenía a su lado una versión que se veía buenísima de tacos de helado y en el rostro una sonrisa la cual muestra que he acertado con la cita para conquistar a mi novia.
Me acerco a ella y le tomo de las mejillas. Niza me ve a los ojos y de inmediato se muestra preocupada y dice:
—Tienes que irte antes.
—Tengo que irme hoy y la verdad no sé si vaya a poder volver como planeaos.
—Emilio... ¿Qué pasó?
—Tienes razón, no es justo para ti que te anime a hacer algo que no voy a poder cumplir. Perdón, pero, no puedo jugar con tus sentimientos y no puedo cumplir mi promesa.