POV ELIZABETH El silencio en la sala de reuniones era absoluto. Frente a mí, en las pantallas de alta tecnología, desfilaban informes, grabaciones y pruebas del desastre que James Lockwood y la red terrorista Haidar habían dejado a su paso. Mi departamento, reducido a cenizas. Las oficinas centrales de Blackwell Innovations en Nueva York, destruidas. La sede en Hong Kong, arrasada por el fuego. Cada ataque había sido meticulosamente planeado para hundirme, para hacerme caer. Pero lo único que habían logrado era encender en mí una furia implacable. Exhalé con calma y dirigí mi mirada a Nyx, quien esperaba con su habitual expresión fría y calculadora. —¿Dónde está James Lockwood? —pregunté, mi voz tan cortante como una cuchilla. Nyx sonrió de lado y tocó la pantalla táctil de la mes

