Narra Pablo. —Lo siento —dijo ella con un cuchillo en sus manos. La observe demasiado confundido, no entendía a qué se refería, y menos porque rayos tenía un cuchillo en sus manos, pero podía notarla cansada, su cabello estaba despeinado, había un poco de sudor en su frente y su mirada parecía perdida. —¿Qué pasa? —preguntó Juan. —Tengo que hacerlo —la respuesta de Mily vino con otro tono de voz, oh mierda. —¡Juan presiona el botón para llamar a la enferma! —grité asustada, esa no es Mily, no es ella, pude notarlo en su voz, esa voz que ya he escuchado antes. Juan corrió a la cama, y rápido hizo lo que le pedí, luego se quedó ahí parado, observando a Mily, quien solo nos veía desde la puerta. —¿Qué tiene? —Creo que esta poseída —dije asustado. —¡Tenemos que salir de aquí! Juan me m

