Contar como empezó todo esto algo largo, solo digamos que me dedico a limpiar casas, eso me deja tiempo libre y la verdad no me va mal. Soy una mujer morena, cabello ondulado y largo, con una buena figura, ya sabes, unas buenas tetas y una colita respingona.
Una de mis clientas me recomendó con un conocido de ella, así que me contacto para ir a limpiar su casa, al llegar al lugar me encontré con un Hombre alto, algo atlético, moreno, lleno de tatuajes en los brazos, de esos tipos que se ven malos y que te harían de todo. Tenía cabello n***o ojos grises que contrastaban con su tono de piel, vaya que era un hombre muy atractivo. Al abrir la puerta me sonrió amablemente, yo mencione mi nombre, el se presento conmigo y me invito a pasar. La verdad en cuanto lo vi, se me antojo y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, un choque eléctrico que llegó hasta mis bragas.
Me explicó las tareas a realizar en su casa y me comunico que debía irse pero que regresaba en un par de horas. Tomo algunas cosas de su habitación y salió. Yo estaba super calentona, tenía ganas de masturbarme rico, pero debía limpiar. Empecé a recoger y a asear el lugar, para cuando llegue a la recamara mi imaginación empezó a volar, pensando en como sería que me cogiera en su cama, en sentir es cuerpo musculoso, no pude evitar mojar mis bragas, estaba deseosa de tener un m*****o duro y listo para mi, empalandome y haciéndome gemir. Vi el reloj aún faltaba casi una hora para que él volviera y me decidí a masturbarme.
Me quite el pantalón para quedarme solo con mis bragas de encaje, me quite la playera y deje puesto solo mi sujetador me acosté en la cama y empecé la faena, primero acariciando mi c******s poco a poco, cuando ya estuve más húmeda procedí a meterme un par de dedos, lo que me hizo gemir, mientras con mi otra mano, libere mis senos de su prisión y mientras introducía mis dedos no paraba de jugar con mis pezones, no dude en palmearme la v****a y seguir metiendo mis dedos.
Estaba tan caliente y tan metida en mi placer, que no escuché cuando se abrió la puerta, cuando de pronto escuché un golpeteo de esos cuando un hombre se esta pajeando, volteé hacia la puerta y mi mayor sorpresa fue ver al dueño de la casa con el m*****o en la mano, pajeandose mientras me veía en ese momento no supe que hacer, detenerme o continuar el show. Así que hice lo que creí más sensato, me detuve y como pude cubrí mis senos con una mano y con la otra tape mi sexo, sentí que mi rostro estaba hirviendo de vergüenza, me disculpe y trate de explicar, pero el sin decir una sola palabra camino hacia mi y comenzó a besarme, luego se acercó a mí oído y susurro "te veias tan rica que no quería interrumpirte, pero ahora tendré que cogerte duro y hacer que te vengas varias veces preciosa". Después que escuche eso, me moje aún más.
Él se quito la ropa y en inmediato abrió mis piernas y comenzó a devorar mi sexo con su boca, no pude evitar gemir como una p*ta en celo, con una de sus manos apretaba una de mis tetas, se ocupo perfectamente de hacerme venir y una vez que me tuvo de esa forma, se incorporo y no dudo en meterme aquel m*****o duro, grueso y lleno de venas, de un solo tirón, cuando lo hizo no pude evitar ver su cara de victoria, mezclada con una sonrisa de suficiencia. Me penetraba duro justo como había prometido antes, yo estaba más que excitada. Sin decir nada, con su fuerza me giro y quede encima suyo cabalgando aquella dura v*rg* que parecía llenarme por completo y tocar el más recóndito lugar de mi interior, no pude más y me corrí sobre él, él continuaba sonriendo al darse cuenta que yo estaba en las nubes. De pronto, en esa misma posición y durante mi orgasmo el comenzó a controlar las penetraciones, yo ya no sabía ni cual era mi nombre, me corrí una segunda vez, pero en esta mi espalda se arqueo de placer, yo estaba perdida.
Cuando por fin volví del transe, dijo "ahora es mi turno". Se incorporo, sentándose, yo aun bien sentada en ese m*****o, se puso de pie y comenzó a cogerme de pie, yo solo podía aferrarme a él con mis piernas a su alrededor y mis brazos en su cuello. Nos besabamos apasionadamente, mientras cada una de las embestidas ocurría. Repentinamente, me puso en la cama, me coloco en cuatro y continuo embistiendome, yo ya no podía más, le dije que volvería a correrme y rápidamente me giro hacia el, quede en posición de misionero, continuo cogiendome, cuando de pronto mientras yo me corría, él también lo hizo. Sentí una explosión caliente en mi interior, el no se detuvo continuo y de pronto se tumbo al lado mío. Estábamos exhaustos, pero bien satisfechos.
Luego de un rato, menciono "La limpieza te queda perfecta, pero coger te sale mejor, te espero aquí la siguiente semana. Voy a comprarte un traje de sirvienta, porque quiero cogerte mientras lo usas" yo acepte sin pensarlo.
Cada semana vuelvo a su casa, jugamos a la sirvienta traviesa y recibo más que solo mi paga. 😏