Mientras camilo entraba a la habitación con su charola en las manos, yo salía del baño, me había sentido mal otra vez y no pude contener las náuseas. —Aquí está tu cena Anastasia— Dijo Camilo con indiferencia. —Camilo no tengo hambre, solo quiero irme de aquí, déjame ir por favor— Le rogué una vez más. —No te irás, pensaste que no tendrías ningún castigo pero estabas equivocada, muy equivocada. Si quieres come y si no lo haces tampoco me importa— Respondió enojado, luego de eso salió de la habitación. Me senté un momento en el borde de la cama, me sentía tan mal, había mentido por una buena razón que jamás Camilo entendería. También pensé en que debía comer porque si no me iba a enfermar y sería peor para mi, así que tomé la charola y saqué fuerzas desde donde no las tenía para poder p

