Luego de más de diez minutos estaba lista, vestía un pantalón jeans con una blusa ligera, bajé la escalera corriendo, estaba muy desesperada, no me gustaba ser yo a la que esperaban. —Ya estoy lista, disculpen por favor el retraso— Dije un poco agitada. —Anastasia lo bueno es que ya estás lista, ja, podemos irnos— Respondió Emily mientras se daba media vuelta. —Las maletas están en el auto, así que podemos irnos tranquilos— Respondió Camilo con el fin de calmarme. Camilo siempre tenía el control, así que hoy no fue la excepción, sería el mismo quien nos llevaría hasta la hacienda de sus distintos padres. Camilo abrió la puerta del acompañante, con un gesto hizo que subiera a su lado, aunque me hacía sentir un poco incómoda, también me hacía sentir importante. —No pararemos a comer nad

