La idea de una casa nueva, un hogar solo nuestro, me llena de ilusión, pero también me abruma un poco. No puedo evitar pensar en todo lo que implica: mudanza, cambio para los niños, empezar de nuevo... otra vez. Estoy emocionada, pero también asustada. Aunque sé que con Gabriel a mi lado, cualquier cosa es posible, mi mente no deja de pensar en todos los —qué pasaría si... Estamos de vuelta en la ciudad, el juicio aún acechando en el horizonte, y esa nube oscura llamada Lucas sigue rondando. Pero lo que más me preocupa ahora es cómo vamos a integrar nuestros mundos. Gabriel y yo venimos de vidas tan diferentes. Por más que lo amé, a veces me pregunto si esas diferencias no acabarán por separarnos. Después de una mañana particularmente estresante en el juzgado, llego a casa agotada. Los n

