Narra Enzo Después de pasar el susto de mi vida con esa maldita pesadilla abracé a mi princesa y la besé una y otra vez, la mantuve entre mis brazos y no dejé de decirle lo mucho que la amo. Al día siguiente después de hacer el amor tan apasionadamente salimos del apartamento y antes de llevarla llego primero a casa, tengo que buscar mi bolso y como hubiera querido presentarla a mi abuela quien siempre está en casa, pero será en otra ocasión. La dejo en la entrada de la universidad y cuando nos despedimos le hago una travesura, se que le dará mucha pena pero me encanta verla sonrojarse y le doy una nalgada. Ante sus hijos a a más poder y yo solo me rio al ver su rostro que fue todo un poema, la veo alejarse poco a poco y sigo mi camino a la universidad. El señor Morrison me dió está s

