Amanece y tengo a Kamila montada en mi pecho — buenos días, cariño — estás muy cómoda — así es —, eres mejor que mi almohada — ja, ja, ja — no te rías tan fuerte que despertaras a los niños —. La coloco totalmente encima de ti — Keelan los niños están aquí — solo quiero tenerte así un ratico la acuesto en mi pecho y comienzo a peinar con mis dedos su hermoso y sedoso cabello —. ¿Estás enamorado de mi cabello? — me encanta, las niñas lo tienen igual de hermoso, pero les molestan que les toquen el cabello — eso lo heredaron de mí, eres la única persona que dejo que toque por tanto tiempo mi cabello —. Es bueno saberlo, ¿por qué te molesta? — ¡No sé! Es algo que simplemente no me agrada — cariño, debemos levantarnos para llevar a los niños al colegio y luego buscar a tu madre en el aero

