Cuando llegué a la escuela el día siguiente, prácticamente no teníamos clases, solo íbamos a ver las notas y las personas que les tocaba recuperar evaluaciones. Estaba ayudando a las chicas para terminar de organizar las cosas del baile, les conté que Calvin me había conseguido el cupo en la UIC, y les pedí guardar el secreto porque todavía no le había dicho a Brian. Nunca encontraba el momento para decirle a Brian, y tampoco quería distraerlo cuando hoy sería su importantísimo partido de fútbol. Moon nos consiguió unas camisetas de “Los leopardos” y Rosi nos pintó los colores de nuestra institución en la cara, estaban todos los muchachos de nuestra escuela, animando y gritando a todo pulmón, lo mejor fue cuando Brian dio el pase ganador en el último segundo. Fuimos a celebrar a la casa

