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751 Palabras

La joven hizo el esfuerzo de zafarse de aquella persona, pero este, en lugar de dejarla ir, la aprisionó más a su pecho y con su voz ronca y sensual le susurró: —Soy Leo, si estás aquí es porque quieres que te rescatemos. Al escuchar esa agradable voz, la joven dejó de patalear y se tranquilizó. No ha sido el monstruo el que la ha atrapado, es su salvador que por segunda ocasión arriesga su vida por la de ella. —Sí, por favor ayúdame. Sácame de aquí lo antes posible, él se dará cuenta de que no estoy a su lado y me buscará. Esta vez, si me encuentra me matará, lo ha dicho en reiteradas ocasiones. —Dijo corridamente cuando él retiró su mano para escuchar la respuesta. —Dime, ¿ese hombre tiene hombres de seguridad? —No. Solo hemos venido él y yo. Eso fue una buena noticia para Leo, pro

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