Al día siguiente Leo se marchó a la conferencia, la noche anterior después de que llegaron al hotel no hablaron mucho sobre el tema de su casamiento, es como si la chica se convirtiera en una tímida oveja frente al lobo feroz que cada minuto que pasa sueña con devorarla. Leonardo, pensando en lo que sucederá esta noche, quiere ver muy presentable y hermosa a su chica. Es por eso que se puso en contacto con varias agencias de estilistas y por la tarde envió a un grupo de mujeres a la habitación para que la peinaran y maquillaran. —Tú, ¿estás seguro de que Leo les ha ordenado que vengan? Preguntó a uno de sus guardaespaldas. Ella se asustó porque se supone que nadie más sabe sobre su existencia en ese país y ahora aparecen esas mujeres que la tratan con mucho respeto. —Señora, dese prisa

