Habrían pasado un par de días. Era un sábado bastante tranquilo y Isaac aprovechaba el tiempo para terminar las tareas de su universidad. Oliver jugaba en el suelo, sin hacer ningún tipo de ruido. El castaño levantó la mirada y observó al infante. Arrugó la nariz pensando en lo que el pediatra había dicho. Olie estaba creciendo de una forma común y corriente, sin ninguna alteración visible. Quizás sólo estaba siendo paranoico. Suspiró y regresó a sus tareas, pero no tardó en volver a mirar al niño. ¿Por qué coño no decía ni mu? Estaba jugando con un montón de cosas, lo normal sería que intentara imitar ruidos... como de los cochecitos o sus dinosaurios... Se puso un dedo en la boca para pensar. Quizás necesitaba un estímulo, quizás si veía coches afuera, cuando jugara con esos de juguete,

