capitulo 17

2058 Palabras
17 Melanie se levanta a toda prisa. Ahogando un grito. Mira hacia los lados. Y sigue en el autobús. Se toca el pecho. Se ve las manos y no hay sangre. Toca su frente y está sudando. Su pulso se ha acelerado. Y respira con dificultad. Abre una de las botellas de agua y se toma la mitad. El pánico aún no ha abandonado su cuerpo. Mira por la ventana y ya es de día. Busca en su bolso algo para sujetar su cabello. Mira la hora en su celular y hay nuevos mensajes de Felipe. Muchos mensajes. > Melanie decide no abrirlo. Y regresa su celular al bolso. Falta tan solo diez minutos para llegar. Y su azúcar le está haciendo una mala jugada. Siente que todo da vueltas. Con rapidez busca una barra de chocolates la abre y mete un buen pedazo en su boca. Cierra los ojos y se recuesta del asiento para dejar que el chocolate haga su trabajo. Y siente como poco a poco su cuerpo está volviendo a la normalidad. Pero el sueño sigue perturbándola. Puede que solo haya sido su subconsciente jugando con ella con escenas parecidas a las del libro que había leído. Pero para ella fue tan real. El chofer informa que ya han llegado. Melanie toma sus cosas cerciorándome de no dejar nada. Y baja del autobús. El sol de Dakota le da la bienvenida. Toma su maleta y camina al lugar en donde siempre espera a su abuelo. A lo lejos puede ver la vieja Camionetas Pick Up color granate desgastado de su abuelo. Y a su abuelo parado de brazos cruzados en la puerta del conductor. Lleva puestos unos jeans desgastados  una camisa de cuadros y botas vadeos waterdog. El Tobías Scott es un gran aficionado a la pesca es esa una de las razones por las cuales se rehúsa a irse de Dakota. En verano viaja hasta lake upsilon condado de Rolette para pescar. Es un hombre alto de cabello canoso. Que siempre anda con el ceño fruncido.  Pero con los ojos cargados de amor cada vez que ve a su única nieta. Melanie camina a toda prisa. Al llegar a donde está su abuelo. Se tira en sus brazos. Y se guinda a su cuello. Tobías pasa su mano por su cabello – Hola pequeña – le dice al oído – Hola abuelo – Melanie se separa. Y mira. La  mirada de su abuelo. Llena de amor – has crecido mucho Mel. Estas hermosa – Melanie se sonroja y baja su vista. Su abuelo no es hombre de muchas palabras – gracias abuelo – tu abuela está esperándote muy emocionada. Ha preparado un banquete para ti. Además de decirle a todo el pueblo que has llegado. Ya sabes cómo es – dice mientras deja la maleta de Mel en la parte de tras de la camioneta. Mel sonríe ante las ocurrencias de su abuela. La señora Sarah Scott es una mujer muy alegre a diferencia de su esposo. Su lengua suelta las cosas sin avisar. Melanie saco los genes de su abuelo. Sobre todo en su actitud – Que tal new York –  > – bien. Digamos que no hay muchos cambios – sigue siendo una ciudad muy grande – Demasiado grande – responde Melanie bufando. El resto del camino transcurre en silencio. La radio local suena y Melanie esta distraída. Mirando los paisajes. Y las casas del pequeño pueblo. El viaje desde la estación de buses MTC en Grand Forks hasta Fargo el pueblo en donde viven los abuelos de mel es de una hora y media. Hora y media que Mel y su abuelo permanecieron en silencio. Cruzaban sus miradas unas cuantas veces regalándose una sonrisa La camioneta se estaciona frente a una pequeña casa de dos plantas. De color azul cielo y ventanas blancas. Y una señora de cabello n***o que llega hasta sus hombros. Con un delantal de flores. Espera en la puerta. Melanie baja del auto. Y la hermosa mujer camina hacia ella con rapidez y con los brazos abiertos – Melanie mi pequeña – dice la mujer envolviéndola en sus brazos – hola abuela – mírate cómo has crecido. Y tu cabello está muy largo – dice la mujer abriendo las brazos de Melanie para mirarla bien – gracias abuela. Pero tan solo han sido tres años desde la última vez que vine – casi cuatro cariño. Ya se acerca tu cumpleaños. Y te tengo una sorpresa – A Melanie le fatigan un poco las sorpresas. No es muy amante de ellas – vamos abuela no tenías que hacer nada además sabes que las supresas y yo no nos llevamos bien – lo sé cariño. Pero estoy segura que esta te gustara mucho – dice su abuela son una gran sonrisa – Como esta mi única sobrina – dice una voz detrás de ella. Melanie voltea a toda prisa y unos ojos iguales a los de ellas la miran – ¡oh por Dios! Tío Tom. Eres tú – dice Melanie emocionada y dándole un gran abrazo – Pues claro que soy yo hermosa – Tomy Scott es el tío de Melanie. El hermano menor de su padre. Es tan solo diez años mayor que Melanie. Un hombre muy guapo y alto Melanie es su copia exacta. Mismo color de cabello. Ojos y piel – mírate ya eres toda una mujer – ¿cuándo regresaste de Londres? – hace una semana. Pero vamos adentro. Tengo cosas que contarte y tengo regalos para ti. Te los iba a llevar a new york pero no quería toparme con la bruja de tu madre – ambos ríen mientras caminan a casa. A Melanie no le molesta que su tío se refiera a si de su madre. Ella sabe que es mala y una autentica bruja. En el comedor los espera un gran desayuno. Café recién hecho. Jugo de naranja natural. Torticas. Huevos. Fruta. La comida de la señora Sarah Scott es la mejor del mundo – Melanie como están tus amigos – están bien abuela. Theo te manda saludos – debes estar cansada. Ya prepare tu cuarto. Tu abuelo y tu tío eligieron un nuevo juego de sabanas para ti – bueno la verdad es que lo eligió la chica de la tienda – estoy bien abuela. No tenías que hacer esas cosas – claro que si cariño. No todos los días viene mi única nieta a visitarme. Además has venido justo a tiempo. Para la fiesta de las flores en la iglesia – mama. ¡La fiesta de las flores! Aún existe eso. Recuerdo cuando fue mi turno. También Recuerdo haber ido con Brenda conor. ¿Qué fue de ella? – se mudó a Boston con sus familia. Melanie Habrá muchos chicos guapos   – Abuela no creo que valla – fiesta y chicos. Mel está corriendo de las fiestas y los chicos. De un chico en específico – eso sí que no señorita claro que iras. Ya le he dicho a todo el pueblo que has venido. Y que iras a la fiesta. Ya tengo la ropa que te pondrás. Te veraz hermosa – Sarah querida déjala respirar. Llego hace media hora y ya quieres montarle un vestido y flores en la cabeza – Tobías no dejara que mi nieta sea una ermitaña como tú – replica la mujer. Y todo se ríe. Tom le dedica una sonrisa a Mel. Y ella se la devuelve. Luego del desayuno. Mel subió hasta su viejo cuarto en casa de sus abuelos. Al llegar su pecho se llenó de nostalgia y los recuerdos invadieron su mente. Todo está exactamente igual. La pequeña cama. Un pequeño closet con una puerta blanca. Las paredes color lila. Una peinadora de madera blanca. La ventana tiene la misma cortina de encaje blanco. Lo único que cambia es el color de las sabanas siempre habían sido de un verde agua muy lindo. Pero ahora son del mismo color de las paredes del cuarto. Lila. Una mesita de noche con una lámpara. En su cara se refleja una sonrisa al mirar el viejo teléfono. Cada vez que venía de visita usaba ese teléfono para hablar con Theo. Y los demás chicos. Con uno diferente cada día. Pasaban horas y hasta noche enteras hablando por teléfono. Mirando el teléfono recordó que le había prometido a Theo avisarle cuando llegara. Saca su teléfono del bolso y envía un mensaje. Ya estoy en casa de mis abuelos. Sana y salva. Y no que quede sin culo. Me siento estafada. Deja el teléfono al lado de la lámpara. Y entra al baño a darse una ducha. El agua cae por su cuerpo y Mel siente una pequeña punzada de paz. Adora la casa de sus abuelos. Adora a sus abuelos. Y no esperaba encontrase con Tom. Sale del baño envuelta en una toalla color azul marino muy pequeña para su gusto. Su equipaje ya estaba en su cuarto. Su abuelo se había encargado de subirlo. Al abrirlo. Arruga la frente ante el desastre que está en su maleta. Toma una camiseta de cebras y un pantalón de pijama n***o. Se viste y trenza su cabello. Para dedicarse a acomodar las cosas muy bien en su pequeño closet. Acomoda los pantalones y las camisas que usa para dormir en los cajones. Y lo demás lo deja en ganchos. Mira nuevamente su teléfono y tiene un mensaje de Theo. Me alegra saber que estas bien. Pero lo que más me alegra es saber que aun conservas tu culo. De no ser así hubiera demandado a la compañía de buses. Por quitarte lo que más me gusta de ti. Y entonces el estafado seria yo… A Melanie se le escapa una risita ente las ocurrencias de su amigo. Sigo pensando en que no deberías hablar de mi culo con tanta confianza. Creo que eres más amigo de mi culo que de mí.  Te llamare en la noche… te quiero Melanie deja en teléfono en la cama. Se coloca sus pantuflas y baja. – ¿Abuela? – llama mientras baja las escaleras al no ver a nadie en la sala – En la cocina – escucha por respuesta. Al llegar a  la cocina consigue a su abuela. Metiendo algo en el horno. Toma asiento en la mesa de la cocina. Montando los pies en la silla y llevándose las rodillas al pecho – Abuela que haces – estoy preparando galletas de miel para la iglesia. Y también un pie de manzana para la comida – en donde están el abuelo y el tío Tom – salieron por unas cosas. Tu abuelo esta algo paranoico. Con respecto a la temporada de pesca – si lo imagino – Mel cariño que sucede cuando hablamos por teléfono estabas llorando. Te oías muy afectada – dice anciana tomado asiento al lado de Melanie. Quien al oír la pregunta de su abuela se ha encogido en su asiento. > – Abuela… yo  creo que cometí un error – dice con la voz quebrada – oh… Mel. Mi pequeña. Cuéntame. No hay error que no se pueda resolver – dice la mujer con la voz cargada de dulzura. Y acariciando la mano de Melanie – abuela conocí a alguien. Pero nada fue como lo imagine. De hecho nada nunca me sale como lo imagino – que sucedió – nada en realidad. No sucedió nada – y es eso lo que te molesta que no haya pasado nada – ¡no! Claro que no. Es solo que paso algo. Que aun no logro entender – tranquila cariño. Los hombres son algo complicados. Y un poco difíciles de entender, pero detrás de toda esa fase de complicaciones y enigmas. Son seres maravillosos. Tengo cuarenta años viviendo con uno – el abuelo te ha tratado mal alguna vez – claro que si. Pero después de hacerlo se convierte en un infierno personal para él. Y regresa arrepentido muy arrepentido – Mel le dedica una sonrisa desganada a su abuela. >
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