Vamos, tengo que encontrar algo, Rosa”, murmuré, y dejé caer mi cuerpo en la cama. Miré hacia un costado, viendo la cama desecha y una media sobre la cama. Pensé en ella, quizás yo era demasiado exigente y ella no tenía tiempo ni siquiera para ordenar. Me sentí culpable, caí hacia atrás para quedar recostada y miré el techo. Me pregunté si en algún momento encontraría a alguien como ella. Me volví a incorporar y al hacerlo, golpeé mis talones con algo debajo de la cama. Aquello me confundió un poco, así que me puse de rodillas y saqué una caja de madera muy bonita. La acaricié con cuidado y la coloqué sobre el colchón. Abrí la tapa y empecé a sacar algunas cartas, papeles y recuerdos que ella tenía. Había algunas fotos nuestras, sonreí, aunque mis ojos nuevamente quisieron llenarse de lá

