En la Cárcel de Alcatraz Narra Raúl El Alcaide me citó a las nueve de la mañana en su oficina. Me pareció raro, ya que mi jornada laboral iniciaba a las ocho y nadie había venido a buscarme a la celda para llevarme hasta allá. Al entrar, el celador me quitó las esposas y me ordenaron a sentarme. El celador se colocó a mi lado para quedarse, pero se le ordenó que saliera. El Alcaide estaba como siempre, con su semblante risueño. __ ¿Cómo estás muchacho? ¿Te ofrezco algo de tomar? - me dijo el Alcaide dándome la espalda para servirse un trago de whisky. __ Estoy bien, gracias señor Baudelaire. __ Llámame Javier - me dijo tomando un puro de una caja que tenía en el escritorio, tomó un aparato para cortarle la punta y lo puso en su boca para encenderlo - te preguntarás porque no te

