Amelia enloqueció con la noticia. A pesar de que al principio no era lo que había planeado, quería conservar al bebé. Eso la devastó. Apenas cumplió la mayoría de edad, hizo una pequeña maleta y se fue lejos, a donde nadie pudiera encontrarla. Su tía Martha fue a llevarle el desayuno y se encontró con una carta. "Tía Martha y tío John: no puedo seguir aquí. Lo siento, pero quienes estén a favor de mi padre, están en mi contra, es así de simple. No me busquen, ya me han perdido. Me han matado en vida, así que qué más da. No creo que regrese y de hacerlo, haré de cuenta que no tengo familia. Los odio a todos, en especial a mi padre. Con amor, Amelia". La señora Martha se puso a llorar y guardó la carta. Cuando John llegó del trabajo, se la mostró. John se sentía triste y a la vez cul

