Narra Ana. Abrí los ojos, aún seguía en el suelo, creo que solo fue un pequeño desmayo, mire al profesor, él estaba tirado en el suelo, muerto, al igual que Verónica. —¡Verónica no! —Gritó Lizbeth llorando. Comencé a tratar de limpiarme la sangre que había en mi ropa, esto es horrible. —¡Ana! —Gritaron a lo lejos. Sonreí al ver a Eduardo, el caminaba hasta mi muy sonriente. —¿Estas bien? —Preguntó. Le di un gran abrazo, toda mi vida es una pesadilla, no puedo creer por todo lo que he pasado. —Estoy bien —Dije sonriendo. —Todo termino Ana, hora de buscar a Rosa —Dijo Pablo acercándose a mí. —Por fin, ahora todo está bien, Manuel en la cárcel, el profesor Alberto y Ángel muertos —Dije sintiendo un gran alivio. —Aún falta el director Ana —Dijo Pablo. No podía creerlo, por poco lo

