Un viaje, una fiesta y un perro Parte dos Pov Niccolò. Despierto treinta minutos antes del amanecer y mi preciosa mujer, —lo mejor de todo, que ya no hay nada, ni nadie que pueda decir lo contrario—, ella es mía y siempre ha sido mía. La miro dormir a mi lado y si la maldita vida me dice que debo pasar esto y más para poder estar a su lado así, venga, lo acepto todo por ella. Ella se remueve y queda en una posición que me invita a beber de ella nuevamente y asi lo hago salgo despacio de nuestra cama y me entierro despacio en su intimidad, ella se remueve y sus jadeos, con sus manos en mi cabello haciendo presión para que no deje de hacer lo que le estoy haciendo me indican que le gusta. Cuando obtengo mi bebida favorita desde ayer me levanto y hago que se pruebe desde mis labios, sin

