Todo era un desastre de lo peor, no había tanto que seguir soportando. Vivíamos en mundo completamente diferentes donde no encajaba nada y todo era un simple un juego del cuál debía salir. En el baño me quedo pensando mirando el espejo un rato largo, un golpe en la puerta hace que me asuste y la abro. Lo veo parado preocupado —¿Estás bien? —me queda mirando. —Si, sólo necesitaba venir al baño —intento sonreír para que no note mi mal estar. Me toca el brazo —Lo siento por lo de recién mi madre te confundió, ya lo hable con ella —sonríe. Niego con mí cabeza —No hay problema Nick, suele pasar —digo cortante. Me observa rápidamente —Sí lo hay porque eres mi novia y no quiero verte mal en mi casa —me abraza. Me acomodo en su hombro —¿Todavía no te diste cuenta?— Le susurro en el oído. N

