—¿Por qué? —me acomodo en la cama mejor. —Porque me lo pidió Emma, porque quiero que mi vecina loca este bien, porque eres—lo interrumpo. —Ya entendí. Bueno gracias —le doy el plato—ya comí y puedes irte—respondo rápidamente. —Que no me iré. Estaré acá cuidándote hasta que la fiebre baje— repite mirándome. —Hace lo quieras, eres un cabeza dura y no vas a escucharme nunca. Tenes la habitación de Emma sola ahí podes dormir por hoy—me acuesto otra vez en la cama y me tapo hasta la cabeza. —Bueno, como quieras. Me llamas si no te sientes bien —saliendo la habitación. No sabía muy bien cuanto tiempo había pasado desde que Nick se había ido de la habitación, me desperté toda sudada y asustada. Mi cabeza daba vueltas, las nauseas se había instalado una vez mas y sin mucho más que esperar fu

